La tecnología retrasa el aprendizaje
La tecnología llegó para quedarse en la vida de los jóvenes, pero puede ser que el estar conectados a Internet o jugar todo el día en el computador no garantizan un mejor rendimiento estudiantil e incluso pueden afectar negativamente si es que no se acompañan de estrategias educativas para el aprendizaje y estudio. Los recursos digitales que se entregan en la actualidad mediante las TICS (Tecnología de Información y Comunicación) modifican las acciones de los estudiantes y de los docentes en el tiempo del aprendizaje. La aplicación de estas nuevas herramientas de trabajo pueden ser recibidas de buena o mala manera por los jóvenes, los riesgos pueden estar en que los estudiantes quedan librados bajo sus propios criterios, sin estar bajo el control de los padres y profesores. Una investigación, realizada en Chile, por el centro de Microdatos de la Universidad de Chile, apuntó que los usuarios "tecno-adictos" tenían un desempeño inferior en la prueba de selección universitaria, ya que probablemente destinaban gran parte del tiempo a actividades como chatear o jugar, despreocupándose del estudio. Dentro de las estrategias educativas es necesario que los estudiantes se pongan “limites” en cuanto a los tiempos de navegación por Internet. Otro punto relevante para esto es ser organizados en el estudio y cumplir con las obligaciones de la universidad. Lo principal es lograr generar un equilibrio entre el tiempo de diversión y otro dedicado al estudio, pensando que solo quedan cuatro meses para que se acabe el año y para la PSU. Las tecnologías pueden aportar a los resultados del aprendizaje si son una herramienta de apoyo al proceso pedagógico y no una distracción a los tiempos dedicados al estudio. Como se señalo antes la solución para poder contrarrestar estos problemas de aprendizaje es necesario tener bien organizado el tiempo para el estudio y ratos libres, estudiar lejos de donde se encuentra el computador para evitar la “tentación” que este produce.
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